Manchas en la piel del bebé y cuándo hay que preocuparse

Manchas en la piel del bebé y cuándo hay que preocuparse

Mancha mongólica, angioma en bebés, nevus acrómico... las manchas en la piel del bebé reciben muchos nombres. Seguro que ya le has visto alguna a tu hijo: marcas que aparecen en cualquier parte de su cuerpo, de una gran variedad de colores y formas, y que a veces se van y a veces no. En Pekemio hemos agrupado una pequeña guía para identificar y saber cómo actuar si te preocupan las manchas de tu peque.

  

Manchas lisas de color rojizo o salmón

Son conocidas como angioma de bebé y resultan muy frecuentes en los recién nacidos. Más de la mitad los tienen, y suelen verse en la nuca, párpados, nacimiento del pelo y entrecejo. Aunque su denominación médica es angioma plano, son más conocidos por apelativos más amables: «picaduras de cigüeña» (si están en la nuca) o «besos de ángel» (en la frente y párpados).

Y sí, por su nombre podéis deducir que, efectivamente, son manchas inocuas. El angioma en bebés se producen por la dilatación de los capilares y van desapareciendo con el tiempo, conforme la piel del bebé se oscurece y se vuelve menos fina.

  

Mancha negra azulada en la baja espalda

No, esa marca oscura en la zona del hueso sacro no es un hematoma por el parto. Se trata de la mancha mongólica en bebés. Se llama así debido a su alta frecuencia en Asia. En España también es común y, al igual que el caso anterior, es totalmente inofensiva. Está provocada por una acumulación de melanina, la sustancia que en verano pone la piel morena, y tiende a desaparecer por sí sola antes de los dos años de edad. Aunque, en algunos casos, estas marcas permanecen a lo largo de toda la vida, como sucede con las pecas.

  

Pecas o lunares en la espalda

También se deben a una acumulación de melanina, y, cuando aparecen en el recién nacido, suelen aparecer por herencia de los padres. Estas serían las pecas congénitas. Por otro lado, los lunares son adquiridos: se desarrollan a lo largo de los años, a causa de la acción del sol. En la mayoría de los casos, las pecas y lunares son inocuos; únicamente requieren vigilancia en el caso de que crezcan más allá del centímetro y medio, o si se modifica su forma, color o tamaño.

  

Mancha roja o azulada con relieve que aumenta de tamaño

Se trata de una marca que crece rápidamente durante el primer año de vida y suele presentarse en la cabeza y el cuello, aunque afectan a cualquier parte del cuerpo. Se trata de otro tipo de angioma en bebés, y es conocido por el nombre de «angioma tuberoso» o «marca de fresa». Aparece debido a un incremento mayor de lo habitual de los capilares. A veces sangran con el roce, pero, por muy alarmante que puedan parecer, la realidad es que normalmente mejoran solos y empiezan a remitir hacia el segundo año del bebé. Si sangran, los médicos recomiendan presionar levemente una gasa sobre la zona durante unos minutos.

Si son azuladas se trata de un «angioma cavernoso», y estos son más importantes desde el punto de vista médico, ya que están causados por una estructura anómala de capilares y no disminuyen de tamaño. No tienen consecuencias para la salud, pero pueden retirarse con un tratamiento láser.

  

Manchas de color vino o café

Las primeras son de un rojo oscuro y, de hecho, su nombre más común es «nevus color vino de oporto». Un 0,3% de los bebés nacen con ellas, y aparecen en cualquier parte del cuerpo, aunque con mayor frecuencia en la cara o el cuero cabelludo. Desaparecen si son leves, pero las más oscuras son permanentes. Las de color café tampoco tienden a desaparecer, y son mucho más frecuentes; la mayoría de niños tiene alguno. Las de ambos tipos resultan benignas.

Publicado en 21/03/2016 Home, La Salud del bebé 0 3188

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